La modalidad más tradicional y auténtica. Caminando con el perro entre rastrojos, monte bajo y olivares, el cazador busca la perdiz a pie firme. Una forma de caza en la que prima el compañerismo, el esfuerzo y el buen trabajo del perro. Jornadas intensas y emocionantes, perfectas para disfrutar del campo en su estado más puro.